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Joven de Ocallí ganó para aprender a cuidar a sus abuelos y hoy se prepara para proteger vidas

Joven de Ocallí ganó para aprender a cuidar a sus abuelos y hoy se prepara para proteger vidas

Alondra Cubas Noriega tiene 19 años, es del distrito de Ocallí, en la provincia de Luya, y está a un ciclo de convertirse en enfermera técnica. Lo hará en Lima, en el Instituto Daniel Alcides Carrión, gracias a la Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec). Todo empezó cuando vio a sus abuelos enfermos y quiso saber cómo cuidarlos.

De Ocallí a Lima: un propósito que nació en casa

Cuando era más joven, Alondra miraba a sus abuelos delicados de salud y sentía que alguien tenía que atenderlos de forma especializada. Ese impulso la llevó a dejar Luya y trasladarse a la capital.

El inicio no fue fácil. "Al principio me asustaba un poco porque es muy complicado tener la vida de las personas bajo tu atención. Como personal de salud no podemos equivocarnos", reconoce. Ese temor, en lugar de frenarla, se convirtió en motor: hoy cursa el quinto ciclo de seis, con un promedio de 18, y ya completó prácticas en un centro de salud.

En esa experiencia de campo descubrió algo que los libros no siempre enseñan. "El trato con los pacientes debe ser cálido. Lo que más quieren las personas es ser escuchadas. Sobre todo, las personas mayores", cuenta.

Una carrera técnica con alta demanda y salida rápida al campo

La elección de Alondra no es casual: la Encuesta de Demanda Ocupacional 2026 ubica a la Enfermería entre las carreras técnicas más demandadas del país. El mismo estudio señala que la amabilidad y la empatía figuran entre las competencias laborales más requeridas, cualidades que ella ya practica en cada turno de prácticas.

Actualmente, 279 becarios de Pronabec estudian Enfermería Técnica en distintos institutos del país. El 85 % son mujeres y el 7 % ya egresó. La mayoría proviene de Ayacucho (32 %), Huánuco (11 %) y Cusco (10 %).

"Las carreras técnicas son prácticas, las puedes terminar en menos tiempo. Desde el inicio vas a campo, ganas confianza y pierdes el miedo", explica Alondra, para quien esa combinación de teoría y práctica fue clave para quedarse.

Sus abuelitas la siguen desde Luya

Los abuelos que la inspiraron a estudiar ya no están con ella. Solo le quedan sus abuelitas, que siguen su camino desde Amazonas. "Sé que su salud se está deteriorando y me duele mucho no estar ahí", confiesa.

A la distancia, entre libros e instrumentos de salud, Alondra se prepara para cumplir el propósito que nació en su casa en Ocallí: aprender a cuidar a las personas que ama. Pronto, ese conocimiento estará al servicio de muchas más.