Amazonas: No todos los caminos conducen a Roma.

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En el apogeo del imperio Romano se construyeron 70 mil kilómetros de vías y todos conducían a Roma, la capital de imperio, de allí este dicho muy conocido que se asocia a un objetivo concreto. En el siglo XXI con el surgimiento de nuevas tendencias y filosofías políticas (de estado se sobreentiende) se busca propósitos, metas y se construye hojas de ruta con indicadores y responsabilidades; además de presupuestos que permita llegar a niveles de satisfacción y beneficio para todos. ¿Estamos haciendo lo correcto?

Si asociaríamos Roma con Amazonas con el presente, sin duda alguna, nuestro departamento debería ser ese centro de atención que contribuya al desarrollo del nor oriente peruano.
 Y razones sobran:

  • Somos un departamento bisagra que abre y cierra las puertas para la costa y selva del Perú.
  •  Somos una esponja que alberga el 48.6% de todas las aguas del país.
  • Tenemos el 16.8 de geoplasmas del Perú. 
  • Contamos con el 51.3% de las aves endémicas del país.
  •   Albergamos más de 1 000 recursos turísticos que es una gran potencialidad.
  •   Más del 60% de la población es joven y el menos poblado en toda la jurisdicción. 
  •   Tenemos 550 mil onzas de oro fino en nuestras cordilleras. 
  •   300 mil millones de barriles de petróleo crudo.
  •   Convive con nosotros: Kuélap. Gogta, Quiocta, etc.
  •   Aquí nació la independencia del nor oriente peruano. 
  •   Somos cuna de la libertad.
  •   Contamos con poblaciones originarias como los Jíbaros, etc.

El gran problema es que los amazonenses todavía no aceptamos la verdad de que SOMOS UN MENDIGO SENTADO EN BANCOS DE ORO y vivimos minimizados por mapas de pobreza que se han convertido en una tara emocional para todos nosotros. La pobreza social y humana se soluciona con políticas, pero no de mesa o escritorio, más bien de acciones concretas que eleven a categoría de personas a nuestros habitantes y no medios de uso y de experimento social.

No aprendemos las lecciones del pasado y seguimos haciendo más de lo mismo y no agendamos prioridades de inversión. Soñamos con planes que al final son meros instrumentos para cumplir lo que nos piden los “limeños” y su complejo de superioridad y no entienden nuestra alta biodiversidad y que departamentos como el nuestro, tienen que tener sus propias palancas para alcanzar su desarrollo. El sur como el norte y el centro de Amazonas tiene sus peculiaridades y cada espacio territorial debe ser atendido de forma diferente y priorizando las inversiones. Y priorizar, es PLANIFICAR TERRITORIALMENTE.

El 2038, la capital cumplirá 500 años, Amazonas el 2032, sus 200 años.

¿Qué los estamos preparando como regalo?

Me atrevo a pensar y decir ¡MUY POCO O NADA!

Yo, por lo menos, expreso mis ideas.

Por: Manuel Cabañas.