Carnaval Chachapoyano ¿Prohibir o corregir?

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Carnaval Chachapoyano ¿Prohibir y Corregir COLUMNA

Hoy un viejo amigo que no veo hace años y que gracias a las redes sociales logró contactarme, muy a parte de la conversación de años sin comunicarnos, me comentó que hace algún tiempo había escuchado de los Carnavales de Chachapoyas, que son muy hermosos, solo que no tenían la publicidad que tiene el carnaval de Cajamarca o de Huaraz y que por eso no era muy famoso que digamos. Sin dudar dije que son hermosos, aún que por dentro tenía algunas dudas sobre si seguirán siendo como antes, pero no se podía hacer quedar mal a nuestra tierra, se tenía que decir sin dudas ni murmuraciones que teníamos unos hermosos carnavales y así lo reafirmamos.

Sin embargo, siento que hace varios años ya no es lo mismo y que esa fiesta tradicional que tenemos a perdido su atractivo por una u otra razón. Recuerdo que en mi Barrio Higos Urco desde niños jugábamos los carnavales, esos si eran carnavales, cada cuadra una humisha o una yunza como quieras llamarle, todas con su tradicional voto y su respectiva banda, con su guarapo y comidas tradicionales para todos los que llegaban o hasta donde alcanzara, ahí no había prosas que querían invitación.

Después de unos años, recuerdo que comenzaron las quejas por tumbar los árboles de eucalipto, algunos tumbados con autorización y la mayoría sin autorización, pues aquellos años había eucaliptos por todos lados, tumbar ese árbol también tenía su propia tradición. Seguramente hoy un poco más conscientes que debemos cuidar los árboles pensamos que si hubiésemos sembrado cinco antes de tumbar uno, habría hecho que continúe esa tradición sin problemas, con eso podríamos haber corregido y solucionábamos esas quejas.

Las calles sin pavimentar hacían más fácil hacer el hueco para parar la humisha, hoy con la mayoría de calles pavimentadas es más complicado y ya no se observa muchas humishas en cada cuadra, pero sin duda esto tampoco era un impedimento pues un vecino que piensa en mantener su tradición, al momento de hacer el pavimento pidió poner un tubo de fierro para que ponga su humisha en carnavales y ahí está su sitio esperando que pase la pandemia para que vuelvan las fiestas, corregir nuestros actos logra que el desarrollo y la cultura vayan de la mano.

Saliendo de Higos Urco seguían las humishas y teníamos que hacer una parada obligatoria en Tushpuna, por ahí ya había muchas más casas que por Higos Urco y en toda nuestra adrenalina de niños y jóvenes, el guarapo haciendo efecto en los mayores de edad en ese entonces, pintábamos las paredes dejando las huellas de nuestras manos, que pasábamos por las ollas de la cocina a leña, betún (los que tenían plata) y otros utilizaban cualquier cosa que podía manchar. Seguramente renegaban los vecinos, pero entre renegar y renegar pintaban de nuevo sus fachadas, motivo de eso comenzaron algunas prohibiciones y restricciones, ahora teníamos que esperar los sábados y domingos, días permitidos para poder jugar.

La historia de los carnavales en Chachapoyas es muy rica, la cual se mantiene viva gracias a las bandas y grupos folclóricos que todavía la practican pero que no tienen el apoyo cultural que se merecen. En Huaraz por ejemplo durante todo el año en las noches puedes ver a grupos de danzantes que practican sus danzas para el concurso de carnavales, pues un pequeño error haría que queden fuera de los primeros lugares, el premio mayor es otorgado por las autoridades como Municipalidades, entidades de turismo y particulares, quienes otorgan grandes premios en efectivo, por eso saben que tienen que practicar con mucha anterioridad. Dentro de la celebración de carnavales hay un día que es el más esperado por toda la población y turistas, es el llamado MARTES GUERRA donde grupos de cada barrio recorren las calles de la ciudad y se “enfrentan” a todo aquel que pase por delante, agua, talco y pintura para turistas y locales para civiles y autoridades, alcaldes y policías todos pintados, nadie se salva. Durante años seguramente tuvieron también problemas pero que corrigiendo se puede moderar la forma de jugar y sobre todo se fue disminuyendo la afectación a terceros que no tenían nada que ver en estos juegos excepto el de formar parte de una rica historia.

Estoy seguro de que en cada barrio tienen cientos de historias cómo estás, que muchos extrañamos y que como yo sentimos que la vamos perdiendo en el tiempo, me pregunto ¿Qué hicimos mal para que esto suceda? ¿Por qué no tenemos el mismo impacto que Cajamarca y Huaraz cuando hablamos de carnavales? Después de una larga reflexión personalmente pienso que aplicamos mal dos palabras PROHIBIR y CORREGIR, todos las conocemos muy bien y que la primera nos puede llevar a desaparecer nuestra tradición y la segunda puede hacer que nuestra tradición perdure en el tiempo, sin dejar de lado por supuesto el respeto que debemos de tener de jugar con los que van a jugar salvo que tengamos un “MIERCOLES GUERRA” en Chachapoyas.

Por: Franklin Correa