Manos atadas por el coronavirus | COLUMNA

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Manos atadas por el coronavirus | COLUMNA

El 95% de los amazonenses inscritos en el Registro Nacional de Artesanos perdieron sus ingresos en un 100% y tuvieron que regresar a las actividades agrícolas para subsistir durante la cuarentena decretada para prevenir la propagación del coronavirus.

Las artesanas del distrito de Huancas no pueden ocultar su preocupación. Tras cuatro meses de paralización forzada, sus ollas, cántaros, chochos, maceteros y candelabros de greda siguen almacenadas en los estantes de madera, porque las ventas de su arte se desplomaron sin piedad.

“[el coronavirus] nos ha afectado bastante, porque ahorita no tenemos turistas, ya no tenemos a quien vender nuestros productos”, dice Buenaventura Estela Vilca, presidenta de la Asociación Comunal de Alfareros y Artesanos La Cusana.

Y no solo eso, las artesanas dejaron sus talleres, sus materiales y sus saberes ancestrales para dedicarse a la chacra y tener con que alimentarse durante la cuarentena obligatoria a la que nos vimos sometidos para preservar la salud.

Lamentablemente, la historia de las integrantes de La Cusana no es un caso aislado. Si antes de que el covid-19 nos asechara, la situación del sector era mala, ahora agoniza:

  • Según el director ejecutivo del Centro de Innovación Tecnológica (Cite) Utcubamba, Jorge Herrera Torres, de los 847 amazonenses inscritos en el Registro Nacional de Artesanos el 95% ha sufrido pérdidas en su totalidad.
  • Las ventas al extranjero han sucumbido en un 91,6% en abril de 2020, informó la Asociación de Exportadores (Adex).

Saberes amenazados

El coronavirus no solo ha afectado las ventas de la cerámica, también ha paralizado las prácticas de los saberes tradicionales que, el 8 de julio de 2012, le dieron el título de Patrimonio Cultural de la Nación.

Y es que, por años, las ollas de barro fueron y son el producto bandera de las huanquinas. Esta práctica ancestral ha subsistido generación tras generación, gracias a las maestras de la greda: las madres de familia, quienes cuidan de sus hijas y les enseñan a elaborar sus primeras piezas.

Dennis Consuelo Detquizán Quistán y María Selenita Meléndez Castillo aprendieron el legado artesanal a los 10 años. Y hoy fabrican diferentes piezas de greda en sus casas, para su uso diario, y en el taller de La Cusana, para contribuir con la difusión de sus conocimientos.

Pero eso no es todo, la cerámica de Huancas es un trascendente patrimonio inmaterial, por las técnicas rústicas que se emplean para su elaboración: extracción de la materia prima de las minas, mezcla de los materiales encima de un cuero de ganado, el shallascur, tangeado, volteado o puctina y la quema o rosquiar.

Además, del respeto de los designios de la luna para conservar la cerámica. Según Buenaventura, si la greda se trabaja en luna llena, las piezas se revientan en su tercer uso.

El torno y los moldes, propuestas complementarias afectadas

Socier Meléndez García es uno de los cinco socios varones de La Cusana, artesano por familia e innovador de la alfarería huanquina, que se dedica a trabajar la greda en el torno y en moldes.

Vajillas finas, bandejas regionales, maceteros con diseños, sarcófagos de Karajía y representaciones de la sagrada familia son algunos de los productos de la cerámica mejorada que los alfareros de Huancas pueden ofrecernos gracias a las capacitaciones que dictó en su momento el proyecto Promartuc.

“Es más sofisticado y más rápido”, afirma Meléndez García, pero no le quita méritos al trabajo de las artesanas: “gracias a ellas ha llegado el proyecto, gracias a eso el pueblo de Huancas es reconocido como el pueblo alfarero a nivel nacional”.

Socier también lamenta que nada sea como antes. Él tuvo que dejar la alfarería para trabajar como vigilante y llevar algo de comer a su casa durante el aislamiento social obligatorio, pero no pierde la ilusión de volver al mercado.

Alternativas para romper las ataduras

Con la esperanza de la reactivación del sector que tantos milagros ha conseguido en Huancas, el 22 de julio, las integrantes de La Cusana reiniciaron sus actividades productivas.

Buenaventura solicita a las autoridades que los apoyen con un puesto de ventas en la ciudad de Chachapoyas, ya que el ingreso a Huancas está cerrado y la ronda no permite el tránsito fluido de las personas.

Sin embargo, teniendo en cuenta esta cruda realidad y la crisis sanitaria que está acorralando a nuestro país, la reactivación de tiendas parece una opción lejana.

“Es muy difícil controlar la aglomeración de personas, por el momento la venta física la estamos descartando”, dice Herrera Torres, quien apuesta por las plataformas virtuales para apagar el incendio.

Tres de los ejes del trabajo del Cites Utcubamba tienen que ver con la capacitación de los artesanos en tecnologías de la información, asistencia técnica y articulación de mercados a través de las redes sociales y páginas webs. Un claro ejemplo de ello fue la Feria Artesanal Virtual Cyber Ventas Rojo y Blanco, que lanzaron a través de su cuenta de Facebook por fiestas patrias.

Lo que a inicios del 2020 parecía una ilusión, en tiempos de coronavirus, se está volviendo realidad. Todos volteamos la mirada al Internet y las plataformas que nos ofrece, cual cerámica que espera ser rescatada de la oscuridad y del polvo de los estantes de madera de los talleres artesanales de Huancas.

Por: Kristhel Angeles Rubio